Querida Adri:
Quisiera decirte que todo ha ido bien pero te estaría mintiendo. Lo cierto es que nunca me he sentido peor. La culpa se ha convertido en la primera cosa que contemplo día con día y sólo espero que algún día pueda perdonarme por haber jodido todo de tal manera.
Aquellas cosas buenas que solías ver en mi no se han ido, o bueno... quisiera creer que no del todo.
Me siento extraño diciendo cómo es que de cierto modo siempre te llevo conmigo, desde mi manera de caminar, hasta cada insignificante decisión que he tomado. He leído y estudiado un poco sobre toda esa mierda mental que tanto te apasiona intentando encontrar una manera de escapar de todo esto pero lo terriblemente cierto es que lo que he hecho no sólo no tiene solución, tampoco hay manera alguna en la que pueda permitirme cambiar.
Hace poco conocí a una chava que me recordó mucho a ti, tanto qué le di todo mi afecto y reviviendo aquello que pasó al final de todo lo que pasó; terminé alejándola, al igual que cómo lo he hecho con todas las demás... Sé que todo esto tiene algo que ver contigo pero la verdad estoy tan cansado de buscar respuestas que me basta con contratar el breve servicio de una cualquiera para sentirme un poco mejor.
He olvidado como sonreír sin mentir descaradamente y es por eso que te necesito más que nunca.
Tu amor ha sido lo único que me ha importado en esta vida y sin él no puedo atreverme a ver más allá de la eterna penumbra que me mantiene cautivo; Así que debo suplicarte que me perdones y más importante aún, que me permitas dejar todo nuestro pasado atrás.
Siempre trataste de sacar lo mejor de mi y por eso siempre te estaré agradecido pero por desgracia aquel a quien conociste ha muerto.